*Narra Camila.*
Ninguna
sabía lo que le pasaba a Blanca para estar tan misteriosa, aunque yo
sospechaba que era algún chico.
-No me
parece bien...-estaba diciendo Noe.
-Deberíamos
hablar con ella, no es normal ese comportamiento-replicó Nerea.
-Sí,
estoy de acuerdo-añadió Lucía, luego hubo silencio.
-¿Camila,
qué hacemos?
Parpadeé,
confusa por un instante, y justo en ese momento sonó ell timbre; Noe
se levantó a abrir.
Las
demás la seguimos, intrigadas. La puerta se abrió, y había un
chico de más o menos nuestra edad, de pelo rizado y ojos verdes, que
sonreía, haciendo que se le marcara un hoyuelo en la mejilla.
-¿Quién
eres?
-Ah,
esto... busco a Blanca-empezó él, escudriñando al interior de la
casa-. ¿No está?
-¿La
conoces?
-Sí,
estuve con ella...
-¡Esta
tarde!-completó Nerea, veía como su expresión mostraba enfado- Nos
dejó plantadas por tí...
-Bueno,
yo lo siento mucho, es que... esto es suyo-alzó un bolso, que
reconocí como el de mi amiga.
Cayeron
unas gotas, que no tardaron en convertirse en una llovia fuerte,
cuano apareció Blanca, bajando las escaleras.
-¡Harry!-exclamó,
sonriente, lanzándose hacia el chico, que la envolvió en un abrazo
algo vacilante.
-¿Blanca...?-empezó
Lucía, en tono pícaro.
-Chicas,
¿por qué le dejáis fuera con esta lluvia? Pasa, pasa...-cortó
ella, tirando de Harry.
-Gracias,
esto es tuyo-respondió él, tendiéndole el bolso.
-Oh,
vaya con mi cabeza... Muchas gracias.
-Bueno,
dejad los momentos emotivos y enternecedores para luego, quiero saber
cómo os conocísteis-interrumpió Noe.
-No es
ningún momento emotivo...-replicó Harry.
-Ya,
bueno, nuestro invitado está empapado...-dije yo.
-Ahora
vuelvo-dijo Blanca, desapareciendo por las escaleras.
-¿Té,
café, zumo?-preguntó Lucía, acercándose a la cocina.
-Zumo
de manzana-casi gritó Harry. Se me escapó una risilla.-. Si hay...
Noe le
sirvió un vaso de casi medio litro. Las demás tomamos té de
vainilla. Nos sentamos alrededor de la mesa baja ante el sofá en el
salón, y empezamos a hablar de cosas algo estúpidas, hasta que
apareció Blanca con una camiseta negra bastante grande y una mirada
calculadora que estudiaba a Harry.
-¿Te
valdrá esto? Pantalones no tengo para tí...
-¿De
dónde es esa cosa? No me digas que usas esa camiseta...-empezó a
decir Nerea, pero Blanca negó, apresuradamente- ¿Entonces?
-No sé,
la metí en mi maleta, podría servirme 'para algún trabajo sucio...
Era de mi padre, pero le quedaba pequeña.
-Venga
Harry, pruébatela, te la está ofreciendo-dije yo entre risas. Harry
se levantó y cogió la camiseta que ella le tendía.
-¿Dónde
me cambio? Aquí mismo no sé si...
-Ah,
cómo eres-bufó Blanca, llevándose a Harry escaleras arriba.
-No es
por mí-replicó él.
-Ya, di
lo que quieras nene...
Le vi
meterse por la puerta del baño, y Blanca desapareció en su cuarto.
*Narra
Blanca *
Volví
a abrir mi armario, por si había alguna parte de abajo para él;
estaba empapado. La camiseta suponía que le valdría, ya que mi
padre era algo más grande que él, pero los pantalones que yo usaba
era más difícil...
-¡Eh!
¿Qué tal me queda?-preguntó Harry de pronto, apoyándose en el
marco de la puerta. Arqueé las cejas ante su expresión coqueta.
-Yo
digo que muy bien, pero tus pantalones están empapados...
-Ah, y
¿tanto te importan mis pantalones...?-entendí que era una
insinuación, y me sonrojé violentamente.
-¡Imbécil!-exclamé,
intentando embestir contra él, pero me paró a escasos centímentros
de su cuerpo, y me puso contra la pared, acercando la cara. Empezé a
sentirme confundida al tenerle tan cerca; olía bien, fue lo único
que pensé.
-¿Imbécil
yo? Venga, nena sé que te gusta jugar conmigo... se te ve en la
cara.
-¡¿Qué?!
¡Casi no te conozco, a mí no me vengas con...! Ah, que creído te
lo tienes-repliqué. En ese momento entró Lucía en el cuarto.
Intenté salir de la presión con la que Harry me mantenía quieta,
pero no pude
-¿Tanto
jaleo hay que armar para cambiarse...?-entonces pareció reparar en
cómo de juntos estábamos, porque su expresión cambió a una que no
supe descifrar muy bien- ¿Qué... interrumpo algo?
-No-dijo
él, dejándome al fin libre. Yo sólo esperé que no se dieran
cuenta de lo sonrojada que estaba.
-Bueno,
aquí hay tema...
-¡Lucía!-exclamé,
enojada.
-Venga,
¿vas a darle algo o no?
-Sí,
eso mismo estaba haciendo...-murmuré, y seguí rebuscando en mi
armario. Lo único que encontré fueron unos pantalones de deporte
grandes para mí que nunca había visto antes. Se los tendí, sin
mirarle a los ojos. Él se fue al baño.
-Blanca-me
dijo Lucía-. ¿A qué juegas con Harry?
-Yo
no...
-Ya,
seguro. Primero nos dejas plantadas para irte con él, y luego esta
escena...
-¡Yo
no quise nada...! Quedé con él, sí, porque me pareció majo... me
enseñó la ciudad... nada más.
-¿Y si
lo conoces tan poco, por qué intentas jugar besán...?
-Un poco pequeños, pero mejor que nada-la interrumpió Harry, mirándo con aspecto crítico los pantalones.
-Un poco pequeños, pero mejor que nada-la interrumpió Harry, mirándo con aspecto crítico los pantalones.
Lucía
me dirigió una mirada furiosa y empezó a bajar los escalones, con
nosotros detrás.
Me
serví un zumo de manzana, y me senté en un sofá, junto a Camila.
No hablé mucho; fue Harry quien explicó cómo nos conocimos. Luego
miró la hora.
-Me
tendría que ir llendo ya...
-Sigue
lloviendo a cántaros, listo-dijo Noe, con ironía.
-Puedo
cojer el bus o el metro.
-Yo le
acompañaré... con un paraguas, además, no conoce la zona-dije, y
todas me miraron; aunque la mirada de Lucía fue la más intensa. Lo
soporté, y me levanté para cambiarme. Subí a toda prisa, mientras
Nerea y Camila decían bromas pícaras sobre mi actitud con Harry.
Tardé
un rato en elegir la ropa, ya que hacía más fresco que antes, pero
no frío. Finalmente decidí ponerme esto:
Bajé otra vez y me encontré a Harry ya esperando, bajo la mirada calculadora de Lucía. Se apartó y fue al salón con las demás cuando me vio. Indiqué a Harry que saliera de la casa y le seguí, a la vez que abría el paraguas. Harry, que era uno o dos centímetros más alto, me lo cogió, y nos refugiamos bajo él de la lluvia. Podía sentir su calor, que me producía cosquilleos en el estómago, como toda su presencia. Todavía no entendía qué había pretendido al arrinconarme. Yo no podía gustarle. Nos acabábamos de conocer.
-¿Blanca? ¿En qué piensas?-me preguntó, sacándome de mi ensimismamiento.
-En nada... la actitud de mis amigas. Piensan que hay algo entre nosotros...
-¿Y no lo hay?-se burló él, fingiendo dolor. Le di un codazo.
-Eres tonto.
-Y tu adorable.
Le miré a los ojos, y me sorprendió no encontrar la ironía que había esperado.
Llegamos a la parada de metro más cercana. Harry se volvió hacia mí.
-Bueno, el imbécil te da las gracias por acompañarle...
-No eres imbécil en realidad...-Se me escapó, y me sentí como una idiota.
-¡Oh, ahora me quieres!
Iba a replicar, cuando alguieb llamó a Harry.
-¿Louis? Anda, qué sorpresa-dijo Harry.
-Tienes una amiguita por lo que veo... ¿quién es?-Louis me señaló.
-Blanca, una amiga de...
-Ah, eres la que tanto alteró a Harold.
-¿Alteró?
-¡Louis, no digas tonterías! -protestó Harry. El otro sólo río.
Entonces me fijé más en él; el pelo castaño y algo largo y los ojos azules grisáceos. (Everything will be alright)
Tan impresionantes que me perdí en ellos.
-Yo soy Louis, Louis Tomlinson. Encantado. A Harry le encantas, ¿sabes?
-Louis calla ya.
-Vale, vale.
Se me escapó una carcajada, y Harry me fulminó con la mirada. Me contuve para no reír de nuevo.
-En fin... que las palomas te acompañen en tus sueños, enana-dijo la palabra con un tono cariñoso que despertó algo en mi interior. Lo de las palomas me desconcertó-¿Vamos Harry?
-Vamos pesado.
-Adios chicos-dije yo, dándoles dos besos a cada uno. Vi cómo desaparecían por la boca del metro, Louis riendo y Harry dándole codazos, y volví hacia la residencia.
Camila me recibió, sonriente.
-¿Qué tal con Harry?-dijo Lucía detrás de ella, algo seca.
-Mirad... entre Harry y yo no hay nada... ¡Casi no le conozco!
-Ya, pero casi os besásteis...
-¡Yo no quise besarle! Ni siquiera nos llegamos a rozar. Fue él, no sé qué pretendía. Y además a tí qué más te da... ¿te gusta, Lucía?
Me pareció ver que enrojecía, pero no supe si de rabia u otra cosa.
-¡Claro que no me gusta ese... ese... Ricitos!
Subió a su cuarto, hecha una furia. Me arrepentí en seguida de lo que había dicho.
-No me gusta... él sólo es majo-me justifiqué, dirigiéndome a Camila.
-Ah, no sé lo que pasa aquí ni me importa. Pero si te gustara... ¿qué tiene eso de malo?
No supe qué responder, por lo que me encogí de hombros, y me tumbé en el sofá a leer.
Camila se sentó en el sillón y sacó su móvil.
Mi móvil sonó y me caí del sofá, sobresaltada.
-¿Blanca?-dijo una voz familiar al otro lado de la línea.
-¿Harry?
-No, soy Louis.
-Ah, ¿y qué demonios quieres? Me has tirado del sofá, ¿sabes?
Él estalló en carcajadas.
-No hace gracia-repliqué, aunque estaba conteniendo la risa.
-Venga ya... sosa.
-Lo que tú digas, ¿para qué llamas?
-Para decirte lo mucho que Harry te quiere...
-¡Louis ya vale!-dijo la voz del interpelado al fondo.
-Vale no es eso. Harry me dijo que tenías amigas majas, y nos aburrimos mucho...
-¿Eso ha dicho? No lo habría pensado. Pero hoy no va a poder ser... No están en buen momento...
-¿Oh, ha pasado algo?
-Nada importante. Mañana si podríamos...
-Genial, podemos ir a un local dónde tocan en vivo. Pasamos a buscaros sobre las ocho, ¿vale?
-De acuerdo.
-Vale, adiós enana.
-Ah, una cosa más.
-¿Sí?
-¿Por qué soy "enana"?
-Porque tengo dos años más que tú.
Parpadeé; me había parecido más joven.
-Bueno... te lo consiento, pero cuidadito conmigo.
-Adiós anda.
Colgué sin decir nada más, riendo. Louis me habia caído bien, la verdad.
Decidí esperar al día siguiente para contarles el plan al resto, estuve leyendo otro rato y bajé a preparar la cena. Tras explorar los armarios decidí hacer una ensalada de arroz con tomate, queso, jamón, orégano y pollo que había en la nevera. Lo mezclé todo em un cuenco de cristal,e serví un poco y lo dejé en la encimera, para que el resto lo viera.
Hablé un rato con mis amigas de España al comer en mi cuarto, y me tumbé con los cascos puestos al terminar,
pensando tontamente en lo que había sentido cuando Harry se me acercó y me arrinconó...
Llegué a la conclusión de que era un imbécil adorable justo cuando mis ojos se cerraron.
-¡Ah, no hay Nutella!-fue el grito que me despertó.
-¡Te la habrás comido!
-¡Pues no!
Me levanté y bajé a la cocina, donde Noe agitaba un bote de Nutella, y Lucía la miraba, acusadora.
-Se la ha comido y protesta...-dijo, señalando a Noelia.
En ese momento vi a Nerea bajar las escaleras, con la barbilla manchada de chocolate. Se me pintó una sonrisa divertida en la cara.
-Aquí está la culpable-declaré, señalando a la recién llegada.
-¿Qué? -dijo ella.
-¡Nerea! La Nutella...-estalló Noe.
-¿Que pasa con ella?
-¡Te la has comido!
-¿Yo?-Noe miró sus manchas-Ah... Tenía hambre.
Ellas siguieron discutiendo un rato más, y yo aproveché para prepararnos unas tostadas y un cacao con espuma.
-Ala, a desayunar-dije, al terminar.
-Eso, dejarlo ya-me apoyó Camila.
Nos sentamos en la mesa, y como nadie decía nada, decidí contarles el plan.
-Uh, Harry, Harry...-dijo Noe con voz teatral cuando terminé.
-Son majos, y si no nos vamos a aburrir aquí. Además, según lo que el amigo de Harry dijo, le habéis caído bien.
-Normal...-comentó Nerea, en tono superficial.
Camila le pegó un codazo, riendo.
-¿Cómo dices que se llama el amigo de Harry?-preguntó.
-Louis, y es mayor que nosotras.
-¿Cuánto?
-Tiene dieciocho.
Fuimos a la piscina a pasar la mañana, y de compras por la tarde.
A las siete y media cada una salió disparada a su cuarto a prepararse. Me duché primero, y luego decidí ponerme algo relajado, nada demasiado formal, y me cepillé el pelo, recogiéndomelo en un moño con pinzas y dejando unos mechones de pelo caer sueltos. Me eché mi colonia de coco y bajé, con el bolso en la mano, a la vez que me ponía brillo de labios.
Las demás ya esperaban en el jardín delantero, con la puerta abierta. Iban muy monas también.
-¿Blanca? ¿En qué piensas?-me preguntó, sacándome de mi ensimismamiento.
-En nada... la actitud de mis amigas. Piensan que hay algo entre nosotros...
-¿Y no lo hay?-se burló él, fingiendo dolor. Le di un codazo.
-Eres tonto.
-Y tu adorable.
Le miré a los ojos, y me sorprendió no encontrar la ironía que había esperado.
Llegamos a la parada de metro más cercana. Harry se volvió hacia mí.
-Bueno, el imbécil te da las gracias por acompañarle...
-No eres imbécil en realidad...-Se me escapó, y me sentí como una idiota.
-¡Oh, ahora me quieres!
Iba a replicar, cuando alguieb llamó a Harry.
-¿Louis? Anda, qué sorpresa-dijo Harry.
-Tienes una amiguita por lo que veo... ¿quién es?-Louis me señaló.
-Blanca, una amiga de...
-Ah, eres la que tanto alteró a Harold.
-¿Alteró?
-¡Louis, no digas tonterías! -protestó Harry. El otro sólo río.
Entonces me fijé más en él; el pelo castaño y algo largo y los ojos azules grisáceos. (Everything will be alright)
Tan impresionantes que me perdí en ellos.
-Yo soy Louis, Louis Tomlinson. Encantado. A Harry le encantas, ¿sabes?
-Louis calla ya.
-Vale, vale.
Se me escapó una carcajada, y Harry me fulminó con la mirada. Me contuve para no reír de nuevo.
-En fin... que las palomas te acompañen en tus sueños, enana-dijo la palabra con un tono cariñoso que despertó algo en mi interior. Lo de las palomas me desconcertó-¿Vamos Harry?
-Vamos pesado.
-Adios chicos-dije yo, dándoles dos besos a cada uno. Vi cómo desaparecían por la boca del metro, Louis riendo y Harry dándole codazos, y volví hacia la residencia.
Camila me recibió, sonriente.
-¿Qué tal con Harry?-dijo Lucía detrás de ella, algo seca.
-Mirad... entre Harry y yo no hay nada... ¡Casi no le conozco!
-Ya, pero casi os besásteis...
-¡Yo no quise besarle! Ni siquiera nos llegamos a rozar. Fue él, no sé qué pretendía. Y además a tí qué más te da... ¿te gusta, Lucía?
Me pareció ver que enrojecía, pero no supe si de rabia u otra cosa.
-¡Claro que no me gusta ese... ese... Ricitos!
Subió a su cuarto, hecha una furia. Me arrepentí en seguida de lo que había dicho.
-No me gusta... él sólo es majo-me justifiqué, dirigiéndome a Camila.
-Ah, no sé lo que pasa aquí ni me importa. Pero si te gustara... ¿qué tiene eso de malo?
No supe qué responder, por lo que me encogí de hombros, y me tumbé en el sofá a leer.
Camila se sentó en el sillón y sacó su móvil.
Mi móvil sonó y me caí del sofá, sobresaltada.
-¿Blanca?-dijo una voz familiar al otro lado de la línea.
-¿Harry?
-No, soy Louis.
-Ah, ¿y qué demonios quieres? Me has tirado del sofá, ¿sabes?
Él estalló en carcajadas.
-No hace gracia-repliqué, aunque estaba conteniendo la risa.
-Venga ya... sosa.
-Lo que tú digas, ¿para qué llamas?
-Para decirte lo mucho que Harry te quiere...
-¡Louis ya vale!-dijo la voz del interpelado al fondo.
-Vale no es eso. Harry me dijo que tenías amigas majas, y nos aburrimos mucho...
-¿Eso ha dicho? No lo habría pensado. Pero hoy no va a poder ser... No están en buen momento...
-¿Oh, ha pasado algo?
-Nada importante. Mañana si podríamos...
-Genial, podemos ir a un local dónde tocan en vivo. Pasamos a buscaros sobre las ocho, ¿vale?
-De acuerdo.
-Vale, adiós enana.
-Ah, una cosa más.
-¿Sí?
-¿Por qué soy "enana"?
-Porque tengo dos años más que tú.
Parpadeé; me había parecido más joven.
-Bueno... te lo consiento, pero cuidadito conmigo.
-Adiós anda.
Colgué sin decir nada más, riendo. Louis me habia caído bien, la verdad.
Decidí esperar al día siguiente para contarles el plan al resto, estuve leyendo otro rato y bajé a preparar la cena. Tras explorar los armarios decidí hacer una ensalada de arroz con tomate, queso, jamón, orégano y pollo que había en la nevera. Lo mezclé todo em un cuenco de cristal,e serví un poco y lo dejé en la encimera, para que el resto lo viera.
Hablé un rato con mis amigas de España al comer en mi cuarto, y me tumbé con los cascos puestos al terminar,
pensando tontamente en lo que había sentido cuando Harry se me acercó y me arrinconó...
Llegué a la conclusión de que era un imbécil adorable justo cuando mis ojos se cerraron.
-¡Ah, no hay Nutella!-fue el grito que me despertó.
-¡Te la habrás comido!
-¡Pues no!
Me levanté y bajé a la cocina, donde Noe agitaba un bote de Nutella, y Lucía la miraba, acusadora.
-Se la ha comido y protesta...-dijo, señalando a Noelia.
En ese momento vi a Nerea bajar las escaleras, con la barbilla manchada de chocolate. Se me pintó una sonrisa divertida en la cara.
-Aquí está la culpable-declaré, señalando a la recién llegada.
-¿Qué? -dijo ella.
-¡Nerea! La Nutella...-estalló Noe.
-¿Que pasa con ella?
-¡Te la has comido!
-¿Yo?-Noe miró sus manchas-Ah... Tenía hambre.
Ellas siguieron discutiendo un rato más, y yo aproveché para prepararnos unas tostadas y un cacao con espuma.
-Ala, a desayunar-dije, al terminar.
-Eso, dejarlo ya-me apoyó Camila.
Nos sentamos en la mesa, y como nadie decía nada, decidí contarles el plan.
-Uh, Harry, Harry...-dijo Noe con voz teatral cuando terminé.
-Son majos, y si no nos vamos a aburrir aquí. Además, según lo que el amigo de Harry dijo, le habéis caído bien.
-Normal...-comentó Nerea, en tono superficial.
Camila le pegó un codazo, riendo.
-¿Cómo dices que se llama el amigo de Harry?-preguntó.
-Louis, y es mayor que nosotras.
-¿Cuánto?
-Tiene dieciocho.
Fuimos a la piscina a pasar la mañana, y de compras por la tarde.
A las siete y media cada una salió disparada a su cuarto a prepararse. Me duché primero, y luego decidí ponerme algo relajado, nada demasiado formal, y me cepillé el pelo, recogiéndomelo en un moño con pinzas y dejando unos mechones de pelo caer sueltos. Me eché mi colonia de coco y bajé, con el bolso en la mano, a la vez que me ponía brillo de labios.
Las demás ya esperaban en el jardín delantero, con la puerta abierta. Iban muy monas también.
Noelia:
Nerea:
Camila:
Lucía
-Vamos, vendrán en seguida.
Y en ese momento se oyó el motor de un coche, del que salieron Harry y Louis.
-Estáis muy guapas hoy-dijo Harry.
-Gracias-respondió Camila.
-No será por nosotros...-comentó Louis.
-Claro que no-soltó Noe.
-Es por la fiesta-aseguró Nerea.
-Qué mal mentís-se rió él.
-Bueno Louis deja de ligar y vámonos-intervino Harry.
-Enana, tu delante.
Y me senté en el asiento de copiloto, junto a Louis, que conducía.
-Lucía, ponte encima-dijo Harry, dándose palmadaa en el regazo.
-Ah, ¿por qué yo?
-Te lo tienes muy creído, ¿no?
-¿El qué? No he insinuado nada. A tí te mola Blanca.
Creí distinguir dolor en su voz.
-¿Por qué lo dices?
-No finjas... la liaste en su cuarto. "Cambiándote".
-¡Era una broma! Celosa...
-Ey, ey, paz-dijo Camila, alzando las manos.
-Es verdad, vamos a pasarlo bien-asentí.
-Y va a haber chicos suficientes parq todas-comentó Louis, poniendo el coche en marcha.
-Explícate
-Ya veréis.
Llegamos a un local negro y de paredes rectas, los cristales estaban oscurecidos.
El sonido de los insteumentos y las voces de los cantantes que estaban calentando llegaba fuera como un murmullo apagado. Se veían siluetas bailando. Arriba había un cartel dónde ponía: "Good feelings", el nombre del local. Louis me abrió la puerta para que saliera. Fuera estaban mis amigas, y en la entrada había tres chicos, a los que Harry saludó con la mano.
-Chicas, os voy a presentar-nos dijo. Y nos acercamos.
Uno de ellos era de mi estatura, y rubio de pelo liso y de ojos de un tono increíble, otro era castaño rizado de ojos marrones y tranquilos y el tercero moreno, de pelo liso y ojos también marrones, muy marcados por unas preciosas pestañas.
-Niall, Liam y Zayn-dijo Louis.
-Hola, soy Blanca, y estás son Camila, Noelia, Lucía y Nerea-respondí, señalándolas.
-Encantado-dijo Liam con una sonrisa.
-Vais muy monas-comentó Zayn, y le dimos las gracias.
-¿Vamos?-preguntó el rubio.
-Por supuesto.
Entramos en el local, y nos recibió el sonido de una batería. Harry me preguntó si quería algo, y nos acercamos al bar.
-¿Qué quieres?
-Zumo de manzana.
-¿El que tiene gas?
-Ese mismo.
-Dos zumos de manzana con gas-le dijo al camarero. Me dio uno y se quedó el otro.
Lucía pidió té helado, Camila un smoothie de fresa, y Nerea, Noelia, Liam, Zayn y Niall unas coca-colas. Louis miraba las cervezas.
-¿Con intención de emborracharte?-le dije, riendo. Me miró, algo divertido.
-Si insistes... Pero creo que no necesito emborracharme para ser divertido. Ah, no me apetece ninguna...
-Eres un exigente, ¿eh?
-Seguro enana, acompáñame donde los Coctails anda.
No encontraba ya al resto, por lo que fui con él.
-El rojo ese... sí, el de tinto y zumos-le indicó al chico de la barra.
-¿Y ella?
-Alguien tendrá que retenerme si me emborracho-replicó Louis, cogiendo el vaso.
Nos sentamos en unos bancos cerca de la pista de baila y nos quedamos en silencio.
-¿A qué se referían con el numerito en tu cuarto?
-¿Con Harry?
-Sí.
-No fue nada, no me gusta...
-Yo no he dicho eso.
-No...
-Cuenta, enana, o...
-¿O?
-Te hago cosquillas-dijo, empezando a hacérmelas en el cuello.
-Vale, vale... ¡Louis!-protesté, entre risas.
Paró, y le pellizqué.
-¡Ay, bruta!
-Te lo mereces.
-No cambies de tema listilla.
-No es interesante, pero bueno... Le presté a Harry una ropa de mi padre. Se me acercó y me arrinconó contra la pared...
-¿No te besó?
-¡No!
-Entonces le gustas.
-No le gusto, ni él me gusta a mí.
-Si no le gustaras, te habría besado.
-Eso no tiene sentido.
-Sí, porque besar a una persona cuando casi no la conoces es jugar con sus sentimientos. Si no juega con tus sentimientos, es que le importas, al menos un poco.
-No.
*Narra Noe*
Niall se acercó a mí, sonriendo.
-Hola.
-Hola, ¿qué quieres?
-Hablar contigo, ¿está prohibido?
-No, tonto. ¿De dónde eres? Tu acento no es inglés.
-De Irlanda, pero estoy de visita aquí. Y tú tampoco pareces inglesa.
-Mi familia es española.
-¡Oh! Me encantaría ir allí.
-Yo lo echo de menos, la verdad.
-No me extraña.
-Por cierto, tus ojos son preciosos.
-No más que tú. ¿Te gusta bailar?
Habían empezado a tocar, y un foco azul iluminó a Niall. Le cogí de la mano por respuesta. Primero tocaron un par de canciones de "Los Beatles", y luego alguna propia, Niall bailó a lo loco, haciéndome tropezar más de una vez. Finalmente me tiró del todo, y se cayó al lado, todos nos miraron.
-Mejor vámonos anda...-me dijo entre risas. Asentí, y fuimos a por unas bebidas. Allí vi a Camila.
-¿No estás con alguien?-le preguntó Niall.
-No conozco a la gente...
-Venga, no seas tímida Cami, aquí hay que hacer amigos.
-Niall, iros vosotros a pasarlo bien y a aprovechar, yo le hago compañía-era Liam, al que hicimos caso y nos fuimos.
*Narra Camila*
-¿Por qué les has dicho eso?
-Se les veía muy felices juntos, ¿no crees?
-Supongo... ¿por qué soy tan tímida? Hasta Blanca que también lo es se ha lanzado...
-Creo que se ha lanzado porque Harry la inspira y le dice que puede ser ella misma. A Harry también le gusta ella, le cae muy bien.
¿Sería eso? ¿Podía deducir mejor Liam lo que le pasaba a mi amiga que yo, que la conocía tan bien? Le miré a los ojos, y los encontré tranquilos, amables y firmes, y supe que podía fiarme de él.
-¿Pero hoy no está con Harry, no? He visto a Harry con otra...
-Ah, pues no sé, pero da igual, ¿vamos?
-¿Adónde?
-A algún sitio más tranquilo.
Me guió hasta unos sillones alejados de la pista de baile, y nos sentamos.
-¿Crees que Harry y Blanca están enamorados?
-No, casi no se conocen, pero a Harry ella le agrada, le gusta, pero no la ama.
Asentí, en silencio.
-¿Por qué estáis aquí?
-Por la Universidad, tenemos becas.
-Eso está bien, ¿sabes qué quieres ser?
-Me encantaría ser modelo... pero no valgo.
-Pues yo creo que sí.
-¿En serio?
-Por supuesto.
Nos quedamos hablando hasta que los demás vinieron, menos Louis y Blanca, y Harry también faltaba.
-Nos vamos ya-dijo Lucía.
-De acuerdo, ¿y Louis y Harry y Blanca?
-Ni idea, vamos a esperarles en la entrada.
Nos levantamos y fuimos a la puerta. Liam no se alejó de mí.
Harry apareció en cinco minutos, con el pelo revuelto y cara de drogado.
-¿Ya te has liado con alguna? -preguntó Zayn.
-No te interesa, ¿o tienee celos de mi éxito?
-Tonto.
-¡Eh, Louis y Blanca!-exclamó Noe, junto a un contento Niall.
-Hola hola-dijo Louis.
-¿Qué hacíais para tardar tanto?-inquirió Lucía.
-¿Tanto te interesa?
-Vamos anda, o Louis se dormirá al conducir.
-Me dormiré si quiero.
Subimos al coche, y nos dejaron en casa. Liam me dio un abrazo de despedida que ne estremeció, y luego salimos del coche.
-¡Blanca, espera!-la detuvo Louis. Vi como ella le daba un abrazo rápido, luego él le decía algo y ella se puso rígida.Me pareció ver que echó un vistazo a Harry y sacudió la cabeza, luego subió a toda prisa a su cuarto. Me preocupó algo su actitud, pero decidí que no debía meterme.
__________________________________________________________________________________
Hola:D Este capítulo es largo porque tenia las novelas algo abandonadas. Es que me exigen mas de "Living the dream" y por eso he abadobado un poco el resto! Espero que os este gustando y comentad por favor!!!:D Os quieroo♡
Blanca xxx






No hay comentarios:
Publicar un comentario