Al dìa siguiente nos levantamos temprano, sacamos las cosas y empezamos a ordenar. Hicimos una pausa a las doce, pusimos música que yo traje y canté y Lucía bailó. Comimos a las dos y media y a las ocho todo estaba en orden. Incluso había metido toda la ropa en los armarios.
Noe:
Nerea:
Camila:
Lucía:
Yo:
Además, había colocado la figura de la paloma que compré en el aeropuerto en mi escritorio.
Me cambié la ropa porque, la verdad, había sudado bastante, y bajé al salón. Todas estaban allí, hablando.
-Blanca, decíamos de ir a comer a algún sitio-me anunció Nerea.
-Me parece genial, creo que nos lo merecemos.
-¡Eso digo yo!-afirmó Lucía, sonriendo.
Cojí mi móvil, una chaqueta, dinero y mi cámara réflex. Lucía cogió también la suya, y salimos a ver Londres. Primero pidimos permiso para salir, claro, y nos dijeron que teníamos que estar de vuelta a las once.
Noe nos recomendó ir a Nando's, y aceptamos. Había ido un par de veces y me había encantado. Por el camino hicimos muchas fotos, a Lucía y a mí nos encantaba la fotografía.
Llegamos a un Nando's del centro y pidimos la comida:
Nerea una hamburguesa de pollo, Lucía pollo con patatas, Noe y Camila pollo con puré de patatas y yo una ensalada de pollo caramelizado.
Hablamos tanto que al final nos quedamos sin tema, por lo que hicimos más fotos, que subiríamos Twitter y a Tuenti. La verdad, estas chicas eran geniales.
Llegamos por los pelos a tiempo a la residencia y, agotadas, nos fuimos a la cama. Me dormí con los auriculares puestos.
-Blanca, Blanca, levanta ya-oí la voz de Camila, cerca de mi oído.
-¿Qué hora es?
-Las once, despierta.
-Oh, sí que he dormido-dije, levantándome.
-Venga, baja en seguida, ¿eh?
-Sí, sí...
Miré por la ventana y decidí ponerme unas medias bajo los pantalones cortos.
Me colgué un collar y bajé. Noelia y Camila estaban en la cocina.
-Blanca-me dijo Noe-. ¿Podrías ir a por algo de la panadería que os mostré ayer al salir?
-Claro, y además, invito yo.
Noelia me sonrió, queriendo decir : <<Te devolveré el favor>>, y supe que algún día seríamos inseparables. Me puse los cascos y recorrí en quince minutos el camino a pa panadería. Había cola, por lo que no me quité los cascos...
-¿Hola?-dijo alguinen, y me dí cuenta de que estaba cantando.
-Ah... perdona... qué tonta soy... -murmuré, roja.
Alzé la cabeza y vi a un chico de más o menos mi edad, ojos verdes y pelo rizado. Cuando sonreía un hoyuelo se marcaba en su mejilla... Y me miraba de una forma...
-¿Sí?
-Eh... esto...-titubeé, embobada-¿Qué tenéis? Soy nueva aquí y...
-¿A sí, de dónde?
-De Madrid, aunque me mudé aquí hace un tiempo ya...
-¿Y no conoces Londres?-,e preguntó, asombrado.
-Bueno, he estado un par de veces... lo siento-me sentía culpable.
Él se rió.
-No tienes por qué disculparte. ¿Bollos, pan, galletas...?
-Pues...
-¿Qué te parece esto?-me preguntó, mostrandome un pan redondo, con unos bonitos cortes en la corteza- Está recién hecho.
-Me parece genial, tiene muy buena pinta, gracias.
Me rebajó el precio, aunque insistí en que no lo hiciera.
Iba a salir ya de la panadería cuando su voz me retuvo:
-Ey, toma estos bollos. Regalo de la casa-esbozó una enorme sonrisa.
-No, de verdad, habrá costado hacerlos...
-Creo que estos bollos nacieron para que te los regalara.
Sacudí la cabeza.
-Yo quiero que los cojas.
-No, no...
-Yo te obligo-insistió, acercándose. Se me paró a escasos centímetros, y me hizo alzar la cabeza.
-Fueron hechos para tí...
-Pero...
-Shht-interrumpió, poniendo su dedo sobre mis labios, y metiendo la bandeja en mi bolso.
-Por cierto, soy Harry.
-Yo Blanca.
Entró un hombre y Harry le atendió. Aproveché para irme, confusa.
-Hola, chicas-saludé, entrando por la puerta.
-¡Blanca! Ya era hora, tardona...-me dijo Lucía, riendo.
Preparé los bollos, unas rebanadas de pan, bacon, huevos y queso y jamón, además de cacao, con Noe, y tomamos un Brunch. No les conté lo de Harry.
-¿Qué hacemos hoy?-me preguntó Noe, mientras estábamos tumbadas en los sofás. Camila estaban recogiendo; les tocaba. Y Lucía dormía.
-Pues... no sé, querría aparender a hacer skate pero...
-¡Skate! Yo sé, te puedo ayudar.
-¿En serio?
-Claro, vamos ahora mismo.
Salimos de casa con los skates, el movil, las llaves y algo de dinero, y nos dirijimos a una plaza no muy lejana.
Noe:
Yo:
Estuvimos practicando un par de horas, pero hacía poco que había montado por primera vez, y me caía todo el tiempo, loq eu hacía que a Noelia le dieran ataques de risa de vez en cuando.
De pronto alguien me tocó el hombro.
-Hola, guapa-dijo, en castellano.
-¡Harry!
-¿Harry?-me preguntó Noe.
-Hola, me llamo así, sí, ¿tú quién eres?
-Eso te lo pregunto yo a tí.
-Harry.
-Qué gracioso-comentó mi amiga, irónica.
-La conocí en la panadería-se ensogió de hombros.
Noelia me miró, exigente, pero le hice caso omiso.
-Blanca-se dirigió hacia mí.
-Dime.
-Bueno, ya que eres nueva en la ciudad... se me ocurrió intercambiar números, por si acaso.
-Claro, tengo papel, si tienes un boli...
-Aquí-me dijo, tendiéndomelo.
Le escribí el número, y se fue, Noe y yo nos fuimos en seguida también.
-Y resulta que Blanca conoció a un chico guapo y...
-¡No me gusta!-estallé.
-Ya, ya... Cuéntale eso a otra...
-¡Noe!No me conoces casi. Ala, me voy-le espeté, y me levanté de la mesa.
Subí a mi cuarto y me tumbé en el suelo, pero al cerrar los ojos sólo pensaba en Harry... <<Blanca, ya>>. Había notado cómo me subían los colores cuando Noe había hablado, y eso no me pasaba siempre, pero... No, no me gustaba, no, me negaba. Vale, era guapo, y majo, pero nada más. Noelia inventaba cosas...
Decidí abrir el Whats App, y hablar con las de Madrid, eso me relajaría, y también me puse los cascos.
Hablé hasta las doce, cuando apagué la luz, y me dormí.
*Narra Harry*
Era tarde, pero había ido a comprar, y ahora caminaba en dirección a casa. Pensaba en Blanca, sentía ganas de llamarla en ese instante, pero me tenía que resistir, ella estaría durmiendo... ¡Pum! Me choqué contra alguien.
-¡Harry!
-¡Lou!
-¿En qué pensabas?
-Yo... en nada, ¿por qué?
-Venga ya... ¿Cómo es ella?
No le podía esconder nada, así que decidí contarle todo.
-Llámala en unos días...
-Sí, esperaré, tranquilo.
Louis empezó a alejarse, hacia su casa.
-Una cosa.
-¿Sí?-se volvió.
-No me gusta.
Enarcó una ceja.
Estuvimos practicando un par de horas, pero hacía poco que había montado por primera vez, y me caía todo el tiempo, loq eu hacía que a Noelia le dieran ataques de risa de vez en cuando.
De pronto alguien me tocó el hombro.
-Hola, guapa-dijo, en castellano.
-¡Harry!
-¿Harry?-me preguntó Noe.
-Hola, me llamo así, sí, ¿tú quién eres?
-Eso te lo pregunto yo a tí.
-Harry.
-Qué gracioso-comentó mi amiga, irónica.
-La conocí en la panadería-se ensogió de hombros.
Noelia me miró, exigente, pero le hice caso omiso.
-Blanca-se dirigió hacia mí.
-Dime.
-Bueno, ya que eres nueva en la ciudad... se me ocurrió intercambiar números, por si acaso.
-Claro, tengo papel, si tienes un boli...
-Aquí-me dijo, tendiéndomelo.
Le escribí el número, y se fue, Noe y yo nos fuimos en seguida también.
-Y resulta que Blanca conoció a un chico guapo y...
-¡No me gusta!-estallé.
-Ya, ya... Cuéntale eso a otra...
-¡Noe!No me conoces casi. Ala, me voy-le espeté, y me levanté de la mesa.
Subí a mi cuarto y me tumbé en el suelo, pero al cerrar los ojos sólo pensaba en Harry... <<Blanca, ya>>. Había notado cómo me subían los colores cuando Noe había hablado, y eso no me pasaba siempre, pero... No, no me gustaba, no, me negaba. Vale, era guapo, y majo, pero nada más. Noelia inventaba cosas...
Decidí abrir el Whats App, y hablar con las de Madrid, eso me relajaría, y también me puse los cascos.
Hablé hasta las doce, cuando apagué la luz, y me dormí.
*Narra Harry*
Era tarde, pero había ido a comprar, y ahora caminaba en dirección a casa. Pensaba en Blanca, sentía ganas de llamarla en ese instante, pero me tenía que resistir, ella estaría durmiendo... ¡Pum! Me choqué contra alguien.
-¡Harry!
-¡Lou!
-¿En qué pensabas?
-Yo... en nada, ¿por qué?
-Venga ya... ¿Cómo es ella?
No le podía esconder nada, así que decidí contarle todo.
-Llámala en unos días...
-Sí, esperaré, tranquilo.
Louis empezó a alejarse, hacia su casa.
-Una cosa.
-¿Sí?-se volvió.
-No me gusta.
Enarcó una ceja.










No hay comentarios:
Publicar un comentario